Curiosidades LGTBIQ+ que casi nunca salen en los libros.

¡Que me caso!

1901. Dos mujeres se casan por la iglesia… engañando al cura con un documento falso.

Marcela Gracia y Elisa Sánchez lo lograron haciéndose pasar Elisa por “Mario”, un joven inglés. Cuando la prensa lo destapó, tuvieron que huir a Argentina para no acabar en prisión.

123 años después, en 2005, España aprobó el matrimonio igualitario. Y aún hoy hay quien se niega a llamarlo así.

Los clavelitos

Oscar Wilde y su círculo se inventaron su propio código: el clavel verde.

Lo llevaban en la solapa. Si veías a alguien con uno, sabías que formaba parte de la comunidad. No era verde por casualidad: ese color no existe en los claveles de forma natural, había que teñirlo. Era el símbolo del artificio, en una época en la que ser quien eras se pagaba caro.

¿Payasa?

Si la película fuera biológicamente real, cuando la mamá de Nemo desaparece, su papá se habría convertido en su mamá. ¡Como lo oyes!

Los peces payaso nacen machos, pero si la hembra dominante muere, el macho principal cambia de sexo y se transforma en hembra para liderar el grupo.

La biología nos demuestra que el género en la naturaleza es flexible y sin prejuicios.

El triangulito

Sabías que uno de los símbolos más icónicos del orgullo nació en uno de los momentos más oscuros de la historia?


Durante el régimen nazi, los hombres homosexuales en los campos de concentración eran obligados a llevar cosido en la ropa un triángulo rosa invertido para identificarlos y marginarlos.
Años después, el movimiento LGTBIQ+ decidió reclamar este símbolo: lo que antes se utilizó para señalar, estigmatizar y perseguir, se transformó en una insignia de resistencia, memoria y orgullo.

¿Lesbosiana?

¿Sabías de dónde viene la palabra “lesbiana”?

Si viajamos al siglo VI antes de Cristo, en la isla griega de Lesbos vivió Safo, una de las poetas más influyentes y admiradas de la Antigüedad.

Mientras durante siglos se intentó ocultar o censurar su obra, la historia demostró que el amor entre mujeres lleva miles de años inspirando arte, poesía y libertad.

¿Eres gay?

En la Checoslovaquia de los años 50, ser gay te libraba del servicio militar obligatorio, así que muchos reclutas heterosexuales fingían serlo para librarse.

Para detectar el engaño, el médico Kurt Freund inventó un aparato que medía la excitación ante imágenes.

¿Para cuándo una máquina para detectar señoros?